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Süddeutsche Zeitung presenta la tecnología de fagos de Micreos

Süddeutsche Zeitung presenta la tecnología de fagos de Micreos

mayo 24, 2017

El rotativo alemán Süddeutsche Zeitung publica un artículo titulado «Schnitzel spezial» en su edición del 17 de enero, firmado por Susanne Donner. En este artículo se destaca y debate la tecnología basado en los fagos. A continuación puedes leer una traducción del artículo original en alemán. El artículo en alemán presenta las dos soluciones antimicrobianas orgánicas que Micreos ofrece actualmente.

Puedes leer el artículo oficial en alemán después de la traducción al español.

La traducción al español de «Schnitzel spezial», publicado en el rotativo Süddeutsche Zeitung, el martes 17 de enero de 2017, por Susanne Donner.

Parece una locura: irónicamente, los virus se usan para combatir los agentes patógenos en los alimentos. Sin embargo, los biólogos consideran solo una variedad particular de virus. Aquella que ataca exclusivamente las bacterias y no daña otros organismos vivos. Se conocen como bacteriófagos. Con su ayuda, el número de infecciones provocadas por los alimentos podría reducirse significativamente, según prometen los investigadores y desarrolladores de la tecnología a base de fagos.

La salmonela en huevos y carne de pollo, la listeria en verduras precortadas o en el queso a base de leche cruda y las bacterias e-coli en los germinados o en las carnes. Cada año, los médicos informan alrededor de 200.000 enfermedades infecciosas por alimentos en Alemania. Pero, probablemente, son muchas más, ya que no todas las personas con los síntomas acuden a un médico. La mayoría sufre de diarrea violenta, a veces con fiebre. De forma continua, secuelas graves, como artritis relacionada con la infección. En todo el mundo, 420.000 personas mueren cada año de infecciones alimentarias. Los fagos están para cambiar esta situación.
En los Estados Unidos, Australia, Canadá, Suiza y los países miembros de la UE, el método ya está permitido, incluso para bioproductos. El fabricante holandés Micreos espera una aprobación para toda la UE. Las compañías Nestlé y Eli Lilly están investigando el uso de los fagos en los alimentos. Los fagos están presentes en todas partes: en la tierra, en el mar, incluso en el pan y en la piel. Y son fuertemente exclusivos. Es decir, un tipo de fago afecta únicamente a algunos tipos de bacterias. Un fago penetra en su bacteria huésped y se multiplica hasta que el organismo unicelular se rompe. Mortíferos para las bacterias pero inofensivos para los seres humanos.

Aunque los fagos fueron descubiertos en la década de 1920, no se conoce ningún caso en el que un ser humano haya sido afectado. Todo lo contrario: como enemigos de las bacterias patógenas, los fagos pueden reprimir los agentes del cólera o las infecciones de heridas. «En Rusia, todavía hay preparados de fagos sin receta disponibles en las farmacias. Por el éxito de los antibióticos han caído en el olvido», explica el biólogo Stefan Hertwig del Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Berlín (BfR). Sin embargo, dado que cada vez más bacterias se vuelven resistentes a los antibióticos, en varios años la tecnología ha experimentado un renacimiento, en particular para combatir las infecciones transmitidas por los alimentos.

La empresa Micreos ha desarrollado dos productos a base de fagos: uno para la salmonela y otro para la listeria. Los clientes rocían o dejan en remojo pavo, pollo, pescado, productos lácteos, así como verduras previamente cortadas, con ellos.
Aproximadamente hay mil millones de fagos en cada gramo del alimento. La agencia regulatoria en los EE. UU. no ha temido por la seguridad. Dado que los fagos se encuentran presentes en todas partes en la naturaleza, los clasifican incluso como «esencialmente seguros». La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)  ha resultado más difícil. Desde hace varios años, la petición de aprobación ha sido presentada contra la listeria. LA EFSA solicitó estudios que mostraran la fiabilidad de los fagos.

Después de que el fabricante presentara 33 experimentos diferentes, la agencia emitió una opinión positiva cautelar en agosto de 2016. Como resultado de ello, el producto puede reducir la cantidad de listeria en carnes, productos lácteos y pescado en una proporción de 100 a 1000. Sin embargo, como se examinaron las muestras de alimentos preparadas en todos los experimentos, no se pudo conocer realmente con certeza el grado de efectividad. Ha solicitado al fabricante que realice más estudios de campo para conseguir la autorización. Además, Micreos debe analizar las resistencias. De hecho, «una de entre cien millones de bacterias contrarresta de forma natural la resistencia del fago», confirma Bert de Vegt, director ejecutivo de Micreos. Sin embargo, dado que serían tratados justo antes de salir de la fábrica, los fagos resistentes no podrían acumularse en la producción, afirma.
Los investigadores de la Universidad de Medicina Veterinaria de Hannover y del Instituto Federal de Evaluación de Riesgos también muestran que los fagos pueden inhibir los gérmenes alimentarios. Por ejemplo, en el gallinero: en el intestino de las aves de engorde, el germen de los alimentos más común se multiplica: Campylobacter. Provoca diarrea severa y sangrienta. Un solo animal infectado es suficiente para contaminar las cintas transportadoras en el matadero y contaminar partidas enteras. «Otros medios no funcionan bien contra estas bacterias», explica Sophie Kittler, veterinaria de Hanover.
Los científicos encontraron los antagonistas naturales de las bacterias Campylobacter en las heces de los pollos: cuatro fagos diferentes con el potencial de matar la bacteria. Kittler descubrió que los gérmenes en la carne se reducen en una proporción de mil si los pollos beben agua con una mezcla de los virus antes del sacrificio. La veterinaria también probó la mezcla de fagos en gallineros con hasta 20.000 animales. Sin embargo, el éxito fue variado.

En la primera prueba se encontró Campylobacter. Durante la segunda, los fagos no crecieron en los intestinos de los animales porque dominaron las cepas de Campylobacter, que los bacteriófagos seleccionados no pudieron combatir. En la tercera ronda, la colonización de Campylobacter sencillamente se estancó.
Estos resultados inconsistentes revelan la debilidad del método a base de fagos. «Es difícil de aplicar», dice Kittler. En primer lugar, las bacterias Campylobacter en el intestino de los pollos deben identificarse con precisión. Luego, es necesario preparar un cóctel de fagos que se adapte a estas bacterias. Además, las bacterias a menudo se localizan en espacios y grietas de alimentos, donde los fagos inmóviles difícilmente pueden penetrar.

Entonces, ¿son los antibióticos el arma más efectiva contra las bacterias? «No, no diría eso. Además, no quieres tenerlos en los alimentos y en las granjas de los animales, porque allí causan otros problemas, como los gérmenes multirresistentes «, dice Stefan Hertwig, de BfR. La efectividad no es mejor en sí misma. «Los fagos son un enfoque innovador que puede contribuir a la higiene de los alimentos. Pero, con certeza, no son la panacea».


El artículo original «Schnitzel spezial», en Süddeutsche Zeitungmartes, 17 de enero de 2017,  por Susanne Donner.

Es klingt verrückt: Ausgerechnet Viren sollen Krankheitserreger in Lebensmitteln bekämpfen. Biologen ziehen dafür allerdings nur eine spezielle SortevonViren in Betracht.Solche, die ausschließlich Bakterien befallen und anderen Lebewesen nicht schaden, sie werden auch als Bakteriophagen bezeichnet. Mit ihrer Hilfe könnte die Zahl der Lebensmittelinfektionen deutlich zurückgehen, versprechen die Erforscher und Entwickler der Phagen-Technologie.

Salmonellen auf Eiern und Hühnerfleisch, Listerien auf vorgeschnittenem Gemüse oder Rohmilchkäse und Kolibakterien in Sprossen oder auf Fleisch. Jedes Jahr melden Ärzte etwa 200000  Lebensmittelinfektionen in Deutschland. Wahrscheinlich sind es aber viel mehr, da nicht jeder, der sich den Magen verdirbt, einen Arzt aufsucht. Die meisten Menschen bekommen heftige Durchfälle, manchmal Fieber.Immerwiederkommtes zu schwerwiegenden Folgeerkrankungen, etwa einer infektionsbedingten Arthrose. Weltweit sterben 420 000 Menschen pro Jahr an Lebensmittelinfektionen. Das sollen die Phagen ländern.

In den USA, Australien, Kanada, der Schweiz und einzelnen EU-Ländern ist die Methode bereits erlaubt, mitunter sogar für Bioprodukte.Noch indiesemJahr rechnet der niederländischeHersteller Micreos mit einer Zulassung für die gesamte EU. Dann dürften Hähnchenfleisch, Fisch und Käsemit einem Virencocktail des Herstellers behandeltwerden.Auch dieUnternehmen Nestlé und Eli Lilly erforschen den Einsatz von Phagen für Lebensmittel Bakteriophagen kommen überall vor: im Boden, imMeer, sogar auf Brot und auf der Haut. Und sie sind hochspezifisch. Das heißt, einPhagentyp befällt jeweils nurwenige Bakterienarten. Ein Bakteriophage dringt in seinen Wirt ein und vermehrt sich darin, bis der Einzeller platzt. Tödlich für Bakterien aber harmlos für Menschen.

Obwohl Phagen bereits in den 1920er Jahren entdeckt wurden, ist kein einziger Fall bekannt, in dem ein Mensch erkrankt ist. Im Gegenteil: Als Feinde krankmachender Bakterien können Phagen Choleraerreger oder Wundinfektionen zurückdrängen. „In Russland gibt es bis heute frei verkäufliche Phagenpräparate in den Apotheken. Durch den Siegeszug der Antibiotika sind sie in Vergessenheit geraten“, sagt der Biologe Stefan Hertwig vomBerliner Bundesinstitut für Risikobewertung (BfR). Weil aber immer mehr Bakterien resistent gegen Antibiotika werden, erfahre die Technik seit einigen Jahren eine Renaissance, gerade auch zur Bekämpfung von Lebensmittelinfektionen.

Das Unternehmen Micreos hat zwei Phagen-Produkte entwickelt: eines gegen Salmonellen und eines gegen Listerien. Die Kunden besprühen oder tränken Putenfleisch, Hähnchen, Fisch, Milchprodukte undauch vorgeschnittenes Gemüse damit.

Etwa eine Milliarde Phagen sitzen dann aufjedem Gramm Lebensmittel. Die zulassungsbehörde in den USA hatte keine Sicherheitsbedenken. Da die Phagen in der Natur überall vorkommen, stufte sie diese sogarals „grundsätzlich sicher“ ein. Die EuropäischeBehördefür Lebensmittelsicherheit tat sich schwerer. Seit etlichen Jahren liegt ihr der Zulassungsantrag des Phagenprodukts gegen Listerien vor. Sie forderte Studien, die zeigen, wie verlässlich die Virenwirken.

Nachdem der Hersteller 33 unterschiedliche Experimente vorgelegt hat, gab die Behörde im August 2016 eine verhalten positive Stellungnahme ab. Demnachkanndas Produkt die Zahl der Listerien auf Fleisch, Milchprodukten und Fisch um den Faktor 100 bis 1000 senken. Da jedochin allen Experimenten präparierte Lebensmittel untersucht wurden, sei ungewiss, wie stark der Effekt bei realen waren

sei. Sie fordert den Hersteller auf, im fall einer Zulassung mehr Feldstudien zu machen. AuchResistenzenmüssteMicreos beobachten. Tatsächlich werde „eines unter Hundert Millionen Bakterien auf natürlicheWeise gegendiePhagenwiderstandsfähig“, bestätigt Bert de Vegt, Geschäftsführer von Micreos. Da die Waren aber erst kurz vor Verlassen der Fabrik behandelt würden, könnten sich resistente Phagen nicht in der Produktion ansammeln, sagt er.

Dass Phagen Lebensmittelkeime eindämmen können, zeigen auch Untersuchungen der Tierärztlichen Hochschule Hannoverunddes Bundesinstituts für Risikobewertung. Zum Beispiel im Hühnerstall: Im Darmvon Masthühnern vermehrt sich der häufigste Lebensmittelkeim überhaupt: Campylobacter. Er verursacht schwere, blutige Durchfälle. Ein einziges infiziertes Tier genügt, um im Schlachthof die Fließbänderzu verunreinigenund ganzeChargenzukontaminieren.„ Andere Mittel wirken nicht gut gegen diese Bakterien“, sagt die Tiermedizinerin SophieKittler aus Hannover.

Die natürlichen Gegenspieler von Campylobacter fanden Wissenschaften im Kot von Hühnern: Vier verschiedene Phagen mit dem Potenzial, das Bakterium unschädlich zu machen. Kittler fand heraus, dass die Keime auf dem Fleisch um den Faktor Tausend reduziert werden, wenn die Hühner vor dem Schlachten einen Viren- Mix mit dem Wasser zu trinken bekommen. Die Veterinärmedizinerin testete die Phagenmixtur auch in Hühnerställen mit bis zu 20000 Tieren. Allerdings mit gemischtemErfolg.

EinmalverschwandCampylobacter ganz. Ein zweites Mal wuchsen die Phagen in den Därmen der Tiere nicht, weil Campylobacterstämme vorherrschten, denen die ausgewählten Bakteriophagen nichts anhaben konnten. Ein drittes Mal stagnierte die Campylobacter-Besiedlung lediglich.

Die uneinheitlichen Ergebnisse offenbaren die Schwäche der Phagen-Methode. „Sie ist schwierig  anzuwenden“, sagt Kittler. Zunächst müssen die Campylobacter- Bakterien im Darm derHühner genau charakterisiert werden. Dann gilt es, einen Phagencocktail herzustellen, der genau auf diese Bakterien abgestimmt ist. Dazu kommt, dass die Bakterien oft in Nischen undRitzen der Lebensmittel sitzen, inwelche die unbeweglichen Phagen kaum vordringen können.

Sind Antibiotika also doch die effektivere Waffe gegen Keime? „So würde ich das nicht sagen.  Außerdem will man diese nicht auf Lebensmitteln und in Tierställen haben, weil sie dort andere Probleme, wie die multiresistenten Keime, verursachen“, sagt Stefan Hertwig vom BfR. Auch die Wirksamkeit sei nicht per se besser. „Phagensind ein innovativer Ansatz, der zur Lebensmittelhygiene beitragen kann. Aber sie sind sicher kein Allheilmittel.“

Posted : 2017 , Noticias